Estoy estancado/a

Hay momentos de nuestra vida en los que sentimos que no vamos ni para «adelante» ni para «atrás».
Estamos estancados/as.

Momentos en los que, a veces, ni si quiera sabemos muy bien dónde estamos ni a donde queremos ir.

Tal vez porque la distancia entre a donde queremos llegar y donde estamos es tan grande, que no vemos «el final del sendero» y nos desorientamos.
Tal vez porque perdimos de vista nuestro objetivo, nuestro propósito, nuestro camino.

Ocasiones en las que no tenemos claro qué camino coger, por dónde seguir.
Probamos una opción, probamos otra, incluso otra más, y ningún camino parece tener «recorrido».

Buscamos respuestas, acudimos a los amigos, a las amigas, al horóscopo, al tarot,… a alguna clase de «oráculo» que nos ilumine y nos diga qué hacer, por dónde «tirar».

Sin embargo, eso no suele funcionar.
Nos puede dar ideas, eso está claro, incluso puede que se nos «encienda la bombilla», que «suene la campana» pero, en definitiva, las respuestas están en nosotros y nosotras, nada ni nadie más las tiene, porque nada ni nadie sabe dónde está ni cuál es el camino a tu felicidad.

Nos pueden aconsejar, nos pueden orientar, nos pueden asesorar, pero no nos pueden decir cómo vivir nuestra vida ni qué vida queremos vivir.

¿Cómo encontrar nuestras propias respuestas?

La meditación es una herramienta potentísima, cuyos beneficios empezamos a conocer ahora, científicamente hablando, cuando otras culturas llevan años practicándola y beneficiándose de sus bondades.

Hoy os quiero recomendar una «experiencia de meditación», consistente en meditaciones diarias guiadas (en audio), durante 21 días (los días de práctica que dicen los estudios que hacen falta para crear un nuevo hábito), para trabajar lo que ellos mismos llaman: «una vida sin límites».
(Nota: los audios están en inglés, son bastante sencillos de seguir, en cualquier caso, la primera parte suele ser una introducción en torno a un «pensamiento central» que se va a trabajar para «dirigir nuestra intención y voluntad», y a continuación se encuentra la meditación consistente en la repetición de un mantra en sánscrito que hay que repetir, por lo que podéis ir directamente a esta parte.)

Os pongo un ejemplo:
En la primera meditación el «pensamiento central» en el que concentrar nuestra intención y voluntad es:
– I am fulfilled when I can be who I want to be.
– Traducción: Yo estoy completo/a o me siento realizado/a cuando puedo ser quien quiero ser.

El mantra:
– Om Gum Shreem.
– My limitless awareness overcomes all obstacles.
– Traducción: Mi conciencia sin límites supera todos los obstáculos.

Somos nuestros/as propios/as guías, es sólo que, no estamos acostumbrados/as a dirigir la mirada y los oídos hacia dentro, en vez de hacia afuera.
Centrarnos en nosotros/as mismos/as, en nuestros pensamientos, en nuestros deseos, en nuestros sueños, en nuestras expectativas, escuchando nuestra «voz interior» nos guiará por el camino que queremos recorrer en la vida, el nuestro, el de nadie más.

Publicado en Mujeres, Psicología, Sabías que... | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Estoy estancado/a

La Libertad y El Destino

La Libertad es una responsabilidad y un privilegio, del que muchas veces no hacemos uso.

¿Cómo puedo ser libre si no tengo información, si no tengo opciones, si no se qué pasa, si no elijo?

¿Cómo podemos identificar que no estamos haciendo «ejercicio de nuestra libertad«?
– «Ese es uno de mis filtros, lo tengo clarísimo y no lo voy a cambiar».
– «Así es como he hecho las cosas siempre y me ha ido muy bien…».
– «Esa es una parte de mi vida de la que tengo muy poca información, y en realidad no quiero saber más».
– «No lo sé y no quiero saberlo».
– «Nunca me lo dijeron y yo nunca pregunté».

¿Cómo se puede vivir así?

La información nos hace libres, tomar conciencia donde no la teníamos.

Leí hace poco, y estoy totalmente de acuerdo con ello que, lo que hacemos en cada momento, es justo lo que «teníamos que hacer».
Refiriéndose a que, teniendo en cuenta el «nivel de conciencia» y la información que teníamos en ese momento, «no podíamos hacer otra cosa».

Cada decisión que tomamos, cada paso que damos, cada elección que hacemos, es la que consideramos «mejor», en el momento de tomar esa opción.
Por supuesto que, «a toro pasado», cuando ya sabemos las consecuencias, tal vez hubiéramos tomado otra decisión, pero en el momento que la tomamos, con la información que teníamos disponible, hicimos «lo mejor que pudimos y supimos».

No se si existe el destino, no se si nuestras acciones están predeterminadas de antemano, de forma irremediable.
Pero lo que si se es que, hagas lo que hagas, tendrás que vivir con ello.
«Dejarse llevar por la corriente» es una opción, eso está claro, pero ser «dueños/as» de nuestras decisiones, de nuestras vidas y de nosotros/as mismos/as me parece indispensable para poder estar «satisfechos/as» con nuestras vidas y con nosotros/as mismos/as.

Hay personas que consideran que, efectivamente, el destino existe, y que hagan lo que hagan, o no hagan lo que no hagan, les llevará al mismo punto, indefectiblemente.
Yo no se si esto será así o no, lo que si os puedo decir es que, desde el punto de vista psicológico, esa «visión determinista» nos puede llevar a la inmovilidad y pasividad más absoluta, por no hablar de la insatisfacción, frustración, depresión, indefensión y desesperanza que las pueden acompañar.

Yo os planteo la siguiente opción:
Aceptar el hecho de que hay cosas que no podemos cambiar, que hay cosas que, por mucho que nos empeñemos, «no van a salir como queremos», del mismo modo que, por mucho que lo intentemos o nos rebelemos, va a haber cosas que sucederán, ocurrirán, pasarán, queramos o no, hay cosas contra las que, definitivamente, no podemos luchar.

Dicho esto, es nuestra responsabilidad y nuestro privilegio, hacer «todo» lo que podamos por vivir la vida que queramos vivir, aceptando, por supuesto, los baches y obstáculos que nos encontremos en el camino.

Habrá momentos en que lo más «óptimo» sea dejarse llevar por la corriente, y otros en los que, lo «mejor» para nosotros/as será luchar con uñas y dientes.

¿Cómo saber «qué toca» en cada momento?

Pues como dice la Oración de la Serenidad:

«Señor (Dios, Alá, Buda, Universo,…), concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar,

valor (fortaleza) para cambiar las que puedo cambiar

y sabiduría para reconocer (entender) la diferencia».

Publicado en Psicología, Sabías que... | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Definitivamente, la vida es inesperada

A veces, la vida te sorprende, y resulta que te tiene preparado «algo para ti» con lo que no contabas.

Incluso después de mucho tiempo, y pensando que las cosas están yendo a «peor», la vida de repente te sorprende y da un giro, te hace un regalo…
Y entonces, lo que toca es… ¡Celebrarlo, por todo lo alto!

Hoy voy a compartir algo personal, porque estoy tan contenta que no se de qué otra cosa hablaros.

Después de algo más de 9 años tomando una medicación y sufriendo sus efectos secundarios, y de unos meses con otras complicaciones de salud, que me han tenido un poco en «modo acelga» últimamente, hoy me han dado la gran noticia:
¡Puedo dejar la medicación, porque estoy «bien»!
(No hay palabra más bonita en el mundo cuando vas a ver al médico, bueno, esa y «normal»).

Así que, efectivamente, «no hay mal que por bien no venga».

Por muy mal que se pongan las cosas, por mucho que cueste «ver la luz al final del túnel», por mucho que podamos llegar a penar y por muy agotados que podamos estar de «luchar», resulta que la vida nos sorprende, y después de todo eso, nos tiene reservado algo mejor, algo con lo que tal vez no pudiéramos ni llegar a soñar.

Ya sabéis: «Si no ha acabado bien, es que aún no es el final».

Así que para todos/as vosotros/as que me estéis leyendo y tal vez tengáis alguna enfermedad o estéis convalecientes, recuperándoos de alguna dolencia, u os acaben de diagnosticar alguna enfermedad o trastorno, o tengáis a algún familiar enfermo o en proceso de recuperación, os digo:

La ilusión, la esperanza, el apoyo, el amor, la determinación, la perseverancia, el optimismo y las ganas de vivir y de seguir luchando, son la mejor medicina que podáis imaginar.
¡Tomaros unas cuantas cajas y empezar a repartir otras cuantas mas!

Os digo más, cada cosa que nos pasa en la vida, es una oportunidad.
Una oportunidad de: crecer, amar, entender, aprender, comprender, ver el «lado bueno» de las cosas, seguir luchando, aprender a disfrutar y disfrutar, maravillarnos con el universo y con nosotros/as mismos/as, sonreír, llorar, hacernos más fuertes, ayudar a los demás y ayudarnos, florecer,… ¡Vivir con plenitud!

Publicado el por Cristina | Comentarios desactivados en No hay mal que por bien no venga…

Dí que SI

Si… ¡A TODO!

Hace ya algunos años que lo oí, y me encantó: «siatodismo«.

Otras formas de expresarlo:

¿Vamos? Vamos.

¿Venga? Venga.

¿Lo hacemos? Lo hacemos.

Y es que es: SI a TODO, y CON TODO.

Me explico…

Con miedo, con incertidumbre, con luces, con sombras, con inquietud, con alegría, con esperanza, con ilusión, con problemas, con inconvenientes, con peleas, con entendimientos, con luchas, con «paces», con… lo que sea.

¿Cuántas veces una oportunidad ha llamado a vuestra puerta y la habéis dejado pasar por… miles de motivos que ni a vosotros/as os convencían del todo?

¿Habrá problemas? Seguro.

¿Habrá inconvenientes? Probablemente.

Pero, ¿y qué?

Esto es la vida, señores y señoras.

¿Queréis cambiar de vida?
¿Queréis una vida extraordinaria?

Vivir es sentir, es atreverse, es asustarse, es tomar cada oportunidad que llega a tu vida, sobre todo cuando no sabes a dónde te lleva, es gritar, es luchar, es reír, es disfrutar, es saltar, es caerse y volver a levantarse.

Además, ¿cuál es la alternativa?

Bueno, no se…
Pero…
¿»Y si»…?
Mejor no, porque…
¿Se puede…?
¿Debería…?
¿Podríamos…?

Por supuesto que todo esto es en combinación con «el menos común de los sentidos», que es «el sentido común«.

Al tipo de cosas que me estoy refiriendo es a esas que, en el fondo (o puede que en la superficie) os «morís» por hacer y sin embargo surge ese… «pero…».

Os haría una lista, pero sería interminable…
Además, creo que ya sabéis a qué tipo de cosas me refiero…

Montar en globo, aunque te den miedo las alturas.
Sumarte a un «flashmob», aunque no sepas de qué va.
Hacer 1.000 kilómetros en un día, sólo para ver a alguien sonreír.
Cuidar de tus sobrinos/as y enfrentarte al «caos».
Ir a un país cuyo idioma no hablas.
Montar en piragua cuando tu coordinación, brilla por su ausencia.

Cuando dices: SI, algo en ti se abre, se «desbloquea» una parte de ti, que tal vez, incluso tú habías olvidado que estaba ahí.
Es la parte de ti que quiere vivir, vivir a tope.
Sin versiones descafeinadas, sin versiones «para todos los públicos» adaptadas a la «comodidad» y «seguridad», sin peros, sin restricciones.

La «aventura» también forma parte de la vida, y es, extraordinaria.

Barei lo explica de maravilla… «Say Yay»
(Subir el volumen en el estribillo y… ¡A darlo todo!)

Publicado en Mujeres, Pareja, Psicología, Sabías que... | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Dí que SI

Yo también voy los sábados por la tarde…

A los centros comerciales.

Pensaréis: ¡Chorrada de la vida que acaba de soltar esta mujer!

Se que normalmente hablo de vivir la vida, de ser feliz, de atreverse, de cumplir tus sueños, de traspasar tus barreras, de cambiar, de luchar, de vivir con plenitud, como si yo viviera en una especie de «mundo paralelo», en el que todo fuera de «color de rosa», pero lo cierto es que…

Yo también tengo obligaciones, responsabilidades, «compromisos», quehaceres, tareas, arduas, tediosas, aburridas,…

Yo también pago facturas, yo también tengo rutina en mi vida, yo también cojo atasco cuando tengo prisa, yo también tengo que esperar para pagar, yo también siento ganas, a veces, de «darle a alguien con un bate de béisbol», yo también me frustro, yo también lloro, yo también tengo problemas de salud, en definitiva, «yo también voy los sábados por la tarde a los centros comerciales».

Es sólo que… ¡No todos!

Se que, a veces, nos vemos tan copados con todas estas cosas que «la rutina se nos echa encima» y no vemos «más allá».

Pero lo cierto es que, es responsabilidad nuestra «salir» de esa vorágine, o al menos, ponerle límites.

La vida puede llegar a ser muy tediosa, vacía en cierto modo, monótona, predecible, aburrida.

Todos/as pasamos épocas así, lo que duren, dependerá de nosotros/as mismos/as.

Hacer de hoy, un día extraordinario, está al alcance de nuestra mano.

Sólo hay que echarle ganas.
Y si no te quedan, pues sin ellas, pero… ¡Hacerlo!

A fin de cuentas, ¿cuántas cosas hacéis, sin gana ninguna?
Pues si es algo que «merece la pena» y, además, es lo que quieres, con más motivo, ¿no?

La vida es extraordinaria, nosotros y nosotras, aún más, sólo es cuestión de propornerse: «ir por ese camino».

A veces, uno/a espera a esa persona o a ese momento o a esa «cosa», que haga que todo cambie, que le de las ganas que anhela tener o lo que sea que necesite, para cambiar de vida.
Pero, ¿y si nunca llega?

Yo me pregunto: ¿a qué estamos esperando para vivir la vida que queremos vivir?
¿Por qué esperar «tanto» de los demás o de la vida?

Todo lo que necesitas, está en ti.

Toma una decisión, la decisión de vivir justo la vida que quieres vivir, ni más ni menos.

Publicado en Mujeres, Psicología, Sabías que... | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Yo también voy los sábados por la tarde…

Hacer daño a tus hijos/as

Es algo que pasa, pasará y seguirá pasando.

Tal vez buscabais «una fórmula mágica», pero, como os digo siempre, «yo no hago negocio mintiendo».
Ahora bien, lo que si os puedo decir es qué podéis hacer si pasa, que de hecho, pasará.
Seguir leyendo.

El motivo por el que podemos llegar a hacer daño a nuestros/as hijos/as (como a cualquier otra persona, por mucho que la amemos) no es otro que que somos seres humanos.
Personas de carne y hueso, con nuestras limitaciones, que no podemos predecir todas las consecuencias de lo que ocurre, de lo que hacemos ni cómo lo van a sentir o entender los demás, aunque sean nuestros/as hijos/as y les conozcamos muy bien.

¿Lo que si está en tu mano?

La intención y voluntad que pongas en lo que haces.

Y en caso de que el daño ocurra, lo que hagas con ello.

La mayoría de las veces, de hecho, niños/as o no, lo que nos hace daño no es el hecho en si, sino lo que significa para nosotros/as.

Así que, como padres, como madres, vuestra labor va a ser siempre dar cariño, amor, respaldo, confianza, seguridad, comunicación, información, comprensión, diálogo y apoyo a vuestros/as hijos/as.
El resto, siento deciros, escapa a vuestro control.

Cuando la relación es fuerte, el vínculo seguro y estrecho, hay respeto, confianza y amor, me atrevería a decir que no hay prácticamente ningún daño que no se pueda «subsanar» o gestionar.

La mejor prevención, por tanto, ante un posible daño o un daño que, de hecho, ha ocurrido, es un vínculo afectivo seguro, el amor incondicional y la comunicación «sin censuras» por y hacia vuestros/as hijos/as.

En algunas ocasiones, el daño es «necesario».

Imaginaros que se os ha salido el hombro.
El tratamiento es «volver a colocaros el hombro en su sitio».
Pero eso duele, hace daño. Entonces…
¿Lo colocamos o no?
¿Qué harías si fuera el de tu hijo/a?

Nunca quisiéramos dañar a quien amamos, menos aún a nuestros/as hijos/as.
Cuando eso ocurre, nos duele a nosotros/as, como muchas veces decimos, más que a ellos/as, incluso.
Se que queremos evitarlo, prevenirlo, por todos los medios.
Sin embargo, hay ocasiones en que, ese empeño, puede llegar a causar un daño aún mayor.

Tal vez hayáis oído hablar de los/as «padres/madres helicóptero», para referirse a patrones de comportamiento sobreprotectores, de padres y madres que intentan, por todos los medios, precisamente evitar cualquier daño o potencial peligro a sus hijos/as, de modo que «sobrevuelan» alrededor de sus hijos, a modo de escudo protector contra todo y todos/as.
El resultado es que causan en sus hijos inseguridad, sensación de desprotección y miedo.
Miedo que hace que sus hijos/as no se atrevan a enfrentarse a las situaciones de su vida diaria generando, en consecuencia, una relación dependiente con sus padres y madres, lo cual redunda, a su vez, en una baja autoestima y percepción de baja autoeficacia de los/as niños/as.
A esto es precisamente a lo que me refería con «un daño aún mayor».

Todos/as en nuestras vidas hemos experimentado dolor, nos guste o no, es parte de la vida.
Es más, la mayoría consideramos que, precisamente todo eso que hemos vivido, todo ese dolor, nos ha hecho más fuertes, nos ha convertido, en cierto modo, en las personas que somos.

Desde luego que no estoy hablando de «dolor o daño gratuito» o de exponer a los/as niños/as a las situaciones o a sus miedos «a las bravas».
Lo que digo es que el dolor, como el miedo, son necesarios, por eso están ahí, ahora bien, no hay nada que nos de más fuerza que la mano firme de nuestros/as padres/madres cuando eso ocurre, esa seguridad, el saber que, pase lo que pase, nos enfrentemos a lo que nos enfrentemos, pasemos el dolor que pasemos, en nuestras vidas, hay una/s persona/s que está ahí para nosotros/as, incondicionalmente, con todo su amor y su apoyo.

Cuando esto ocurre, cuando vemos, sentimos, sabemos, tocamos, esa mano, nos sentimos capaces de «comernos el mundo», de enfrentarnos a lo que sea, somos capaces de todo.

Publicado en Familia, Niños y Niñas, Psicología, Sabías que... | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Hacer daño a tus hijos/as

Empezar de nuevo, empezar de cero

¡Que miedo! ¿No?

Dejar lo que conoces, salir de tu zona de confort, dejar a tus amigos/as, a tu familia, tu casa, tu ciudad, tu trabajo, tu profesión incluso…

Pufff
¡Terror!

Peor aún…
Enfrentarte a situaciones que no has vivido nunca y para las que «no estás preparado/a», para las que puede que no tengas «recursos» ni «mapa» ni brújula, y de las que tal vez no sepas cómo salir o cómo afrontar.

¿Es que se ha adelantado Halloween este año?

Amigos y amigas mías, os voy a hacer una revelación…

«¡Esa es la VIDA!»

¿Sabéis qué certezas podéis tener sobre la vida?

  • Todo cambia y cambiará, me guste o no.
  • Yo cambiaré, habrá momentos en los que no me reconoceré en el espejo y que sentiré que todo se me ha puesto «patas arriba», y puede que, de hecho, sea lo que ha pasado.
  • Las personas a las que creía conocer «perfectamente» me sorprenderán, incluso después de años y años.
  • Empezaré de nuevo, una vez, dos, tres, cuatro… quince.
  • Me «cagaré de miedo», una vez, dos, tres, cuatro… cincuenta.
  • Tendré ganas de llorar y de reír a la vez.
    Si, como «los/as locos/as».
  • Me sentiré inseguro/a, me sentiré desprotegido/a, incómodo/a, confundido/a, triste, angustiado/a,… Al menos, en algún momento.
  • Me sentiré seguro/a, protegido/a, cómodo/a, feliz, alegre, relajado/a,… Al menos, en algún momento.
  • Me «estrellaré» y «fracasaré» (si eso existe), una vez, dos, tres, cuatro… quinientas.
  • Seré «feliz» y «tendré éxito», una vez, dos, tres, cuatro… ¡ojalá millones!
  • Tendré un «día de mierda» y no sabré por qué.
  • Tendré un «día pletórico» y tampoco sabré por qué.
  • Sentiré que todo se derrumba bajo mis pies.
  • Sentiré que todo tiene sentido, que la vida tiene un propósito, y que también lo tiene que yo esté en ella.
  • Me sentiré perdido/a y, como por arte de magia, me reencontraré, y del mismo modo, me volveré a perder.
  • No sabré qué hacer.
  • Sabré qué hacer.
  • No entenderé lo que pienso.
  • Entenderé lo que pienso.
  • Amaré y odiaré. Odiaré y amaré.
  • Y la última certeza de todas… Moriré, algún día.

Esta vida puede ser «un regalo» o la «mayor putada (perdón) que te ha pasado».
Pero lo que es seguro es que no va a dejar de ser como es: impredecible.

No se vosotros/as, yo espero empezar de nuevo, empezar de cero, varias veces en mi vida, porque es una oportunidad, la oportunidad de cambiar, de vivir.
Yo espero lo inesperado, lo caótico y lo lleno de sentido, espero maravillarme de mi misma y del universo, cada día, espero «meter la pata» hasta el fondo y también acertar,…

Espero vivir, aunque esté «cagada de miedo», sobre todo cuando estoy «cagada de miedo».

Publicado en Psicología, Sabías que... | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Empezar de nuevo, empezar de cero

Que hacemos y/o recibimos, es un regalo a su vez para el Universo, para la energía y la fuente de la que emana todo, el amor.

¿Cómo es eso?

Cada vez que regalamos o recibimos un regalo, del tipo y coste que sea, porque su valor, es incalculable, aumentamos los dígitos de la cuenta de la «alegría», «ilusión», «cariño», «afecto», «amor» y «felicidad» que circundan en el Universo.

Tal vez, me dirás, si, eso está muy bien, pero…
¿Realmente es «buena idea»?

Personalmente creo que, hacer un regalo «siempre» es buena idea, al fin y al cabo, ¿qué es lo peor que puede pasar?
¿Unos euros menos en la cuenta y más sonrisas, besos y abrazos en este mundo, en tu «cuenta personal» y en la de la persona a la que regalas?
Pues yo, regalo, sin dudarlo.

Ah, bueno, esperar, claro, igual vosotros/as estáis pensando en la posibilidad de que a la otra persona no le guste el regalo o no lo acepte… Es verdad, es una posibilidad, pero, aún así…

Cuando hacemos un regalo, le decimos a la otra persona: te quiero, te aprecio, he pensado en ti, creo que esto te gusta o te gustaría, y quería hacerlo, por y para ti, solo para hacerte sonreír, para que cada vez que lo veas o te lo pongas o lo disfrutes, recuerdes que hay alguien que te quiere y para quien eres importante, que quiso hacer de tu día, de tu vida y de ese momento, algo especial, para estar a tu lado, aunque no pueda estarlo físicamente siempre que quiera estarlo, cada vez que lo veas, te lo pongas o lo disfrutes.

¿Puede haber algo más bonito?

Le guste el regalo o no, lo acepte o no, ¿qué más da?
El mensaje que queríais transmitir, ha llegado, eso seguro.
Así que, vuestro regalo, es «perfecto».

Teniendo esto en cuenta, ¿vais a pensároslo tanto la próxima vez que se os ocurra hacer un regalo?

Publicado el por Cristina | Comentarios desactivados en Cada regalo

Reencontrarse con «los/as viejos/as amigos/as»

Alegría, en estado puro.

Este sábado, tuve uno de esos grandes eventos…
Uno de mis mejores amigos se casó, y la «pandilla» se volvió a reunir, celebrando el amor y la vida de nuestro querido amigo.

Así que ahí estábamos, con las viejas batallas de siempre, riendo como «tontos», recordando mil y una aventuras, con las mismas chorradas que nos han hecho siempre reír, como si no hubiera pasado el tiempo, bailando como nunca, compartiendo como siempre.

Un momento feliz por el que estoy tan agradecida, que tenía que escribir algo al respecto.

Hoy, para deciros, que saquéis un ratito de vuestra apretadísima agenda, no me cabe duda, y que «deis un toque» a vuestros/as amigos/as de toda la vida, quedar para un café, para una caña, para lo que sea.

En estos días que todos/as andamos corriendo de un lado a otro, con miles de obligaciones, sin tiempo para nada ni para nadie, rescatar unas horas para compartir con los/as amigos/as de toda la vida, es un regalo extraordinario.

Tal vez vuestras vidas os hayan llevado por caminos muy diferentes, y ni si quiera os encontréis en la misma ciudad, tal vez incluso os planteéis si os queda, a estas alturas, algo en común que os una, algo que compartir.

La respuesta es un rotundo SI.
Es posible que vuestras vidas, efectivamente, tengan ahora «pocos puntos de conexión» pero, de la misma manera, es más que posible que el vínculo que compartíais entonces, cuando os veíais casi todos los días, siga ahí, a una risa de distancia.

Reencontrarse con los/as viejos/as amigos/as te recuerda, además, quién fuiste y quién eres, maravillándote de lo fuertes que son los vínculos que una vez creaste, y que tal vez para tu sorpresa, sigan tan fuertes como entonces, enriquecidos con la experiencia y con el tiempo, aunque haya habido distancia entre vosotros/as.

Son esas personas, en realidad, que haya pasado el tiempo que haya pasado, y los avatares que hayan acontecido en vuestras vidas e incluso en vuestras relaciones, siguen ahí, con una historia que contar, una sonrisa que compartir, una mirada cómplice que cruzar, un momento que vivir, una alegría que derrochar.

La vida es una sucesión de regalos extraordinarios, y las personas que tenéis en ella y habéis tenido, el mayor de todos ellos.

Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

Publicado en Psicología, Sabías que... | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Reencontrarse con «los/as viejos/as amigos/as»

Rebelarse

¿Para qué?

Intentamos luchar contra viento y marea, nos «partimos la cara», una y otra vez, y…

¿Para qué?

¿Cómo elegir tus batallas?

¿Cómo saber cuándo seguir y cuándo decir: ¡Basta!?

Yo tiendo a pensar que, cuando es suficiente, lo sabes, cuando llega ese punto, algo dentro de ti te dice: ¡Para!

A veces la lucha es con nosotros/as mismos/as, no tiene nada que ver con los demás, tenemos la «lavadora» a 5.000 revoluciones, y no para.

Yo soy una «rebelde» experta.

Me he rebelado contra mis circunstancias, contra mis problemas de salud, contra las normas establecidas, contra mi cuerpo, contra mi pelo, contra los demás,…
Si no lo he hecho con mis actos, desde luego que si lo he hecho con mis pensamientos.

Me he rebelado una y otra vez, he despotricado y he soltado sapos y culebras por la boca.

Lo he intentado, una, y otra, y otra, y otra vez más.

Y, al final, ¿sabéis qué?

Me ha dado igual, nada ha cambiado.

Bueno, una cosa si, que he estado más frustrada y más enfadada que «una mona».

Conseguí albergar tanta rabia en mi interior, que si me pinchaban, salía bilis en vez de sangre.

Vivía «encabronada con el mundo».
De esto que, te miro, y te perdono la vida, vamos.

Con esa soberbia que nos da creernos superiores por nuestra inteligencia, pensando que con «las vueltas» necesarias, conseguiremos todas las respuestas, sólo si no nos rendimos.

Así que, si, me rebelaba, contra todo, en mi mente al menos.

Ya no me rebelo, porque no me merece la pena, no voy a conseguir nada, y lo se.
Ahora bien, lo que no ha cambiado, lo que sigue formando parte de mi, es que no me rindo, jamás.

Si quiero algo, si realmente lo quiero, con cada fibra de mi ser… ¡Allá que voy!
Mi experiencia me ha demostrado que, tardaré más, tardaré menos, pero lo conseguiré, justo cuando sea el momento, ni antes ni después, sólo necesito paciencia, perseverancia y aceptación.

Si, por el contrario, resulta que realmente, no lo quiero tanto, y he entrado en complicadísimos análisis de pros y contras, que no entiendo ni yo, o justificaciones, o excusas, o cualquier tipo de análisis lógico enredado y con 7.000 derivadas posibles… llego a la conclusión de que, realmente, eso no lo quiero, así que no me interesa ni lo más mínimo seguir invirtiendo ni tiempo, ni esfuerzo, ni energía, ni ilusión en ello, y simplemente lo dejo ir, y lo acepto tal y como es, aunque no me guste.

¿Resignación?
Tal vez, pero una vez que «esas cosas» y/o «esas personas» están fuera de mi vida… No sabéis lo «agustito» que me quedo.

Así que, en definitiva…

¿Rebelarse? No merece la pena.

¿Luchar por lo que quieres y perseverar? ¡Siempre!

Publicado en Psicología, Sabías que... | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario