Te he decepcionado, me he decepcionado

Y es que yo no soy quién tu creías que era, no soy quien esperabas que fuera.

El dolor que siento por no “estar a la altura”, por fracasar en mi intento de complacerte, de hacerte feliz, de ser quien TÚ quieres que sea, como TÚ quieres que sea, justo en el momento en el que TÚ lo necesitas y deseas, es una presión que ya no puedo soportar.

Ser quién no soy, es más de lo que puedo soportar.

Ese dolor me ha empujado, me ha empujado a hacer cosas que nunca creí que fuera a hacer, a decir cosas que ni puedo creer haber dicho.

Me miro en el espejo, y no me reconozco.

¿Qué ha pasado?

¿Cómo me he convertido en “esto”?

¿Qué más “tengo que” hacer?
¿Quién “tengo que” ser?

Tal vez te haya decepcionado, pero eso no es lo que más me duele, no lo es.

Lo que más me duele, lo que más me tortura, lo que hace que no pueda seguir respirando, es que me he decepcionado a mi mismo/a hasta tal punto que he empezado a odiarme a mi mismo/a.

No me reconozco.

¿Por qué tengo que ser quien TÚ quieres que sea?

¿A qué estamos jugando?

No funciona y no va a funcionar.

Y… ¡Que suerte que no lo haga!

¿Alguna vez has pensado algo de todo esto?
¿Alguna vez has sentido tanta rabia y furia dentro de ti que creías que ibas a explotar en mil pedazos, sin remedio, con un estruendo tan grande que lo absorbería todo?

¿Qué estás haciendo?

Cambia el discurso:

Te he decepcionado, y volveré a hacerlo.
Te lo puedo asegurar, te lo puedo garantizar.
Es más, de hecho, espero hacerlo, una y otra vez, cada vez que eso signifique que estoy siendo YO, no quien TÚ quieres que sea.

¡Decepciona!

Linkin Park – Numb lo explica con las palabras justas y exactas.
¡Sacarlo fuera!

Acerca de Cristina

Psicóloga Colegiada Torrejón de Ardoz
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