La Libertad y El Destino

La Libertad es una responsabilidad y un privilegio, del que muchas veces no hacemos uso.

¿Cómo puedo ser libre si no tengo información, si no tengo opciones, si no se qué pasa, si no elijo?

¿Cómo podemos identificar que no estamos haciendo “ejercicio de nuestra libertad“?
– “Ese es uno de mis filtros, lo tengo clarísimo y no lo voy a cambiar”.
– “Así es como he hecho las cosas siempre y me ha ido muy bien…”.
– “Esa es una parte de mi vida de la que tengo muy poca información, y en realidad no quiero saber más”.
– “No lo sé y no quiero saberlo”.
– “Nunca me lo dijeron y yo nunca pregunté”.

¿Cómo se puede vivir así?

La información nos hace libres, tomar conciencia donde no la teníamos.

Leí hace poco, y estoy totalmente de acuerdo con ello que, lo que hacemos en cada momento, es justo lo que “teníamos que hacer”.
Refiriéndose a que, teniendo en cuenta el “nivel de conciencia” y la información que teníamos en ese momento, “no podíamos hacer otra cosa”.

Cada decisión que tomamos, cada paso que damos, cada elección que hacemos, es la que consideramos “mejor”, en el momento de tomar esa opción.
Por supuesto que, “a toro pasado”, cuando ya sabemos las consecuencias, tal vez hubiéramos tomado otra decisión, pero en el momento que la tomamos, con la información que teníamos disponible, hicimos “lo mejor que pudimos y supimos”.

No se si existe el destino, no se si nuestras acciones están predeterminadas de antemano, de forma irremediable.
Pero lo que si se es que, hagas lo que hagas, tendrás que vivir con ello.
Dejarse llevar por la corriente” es una opción, eso está claro, pero ser “dueños/as” de nuestras decisiones, de nuestras vidas y de nosotros/as mismos/as me parece indispensable para poder estar “satisfechos/as” con nuestras vidas y con nosotros/as mismos/as.

Hay personas que consideran que, efectivamente, el destino existe, y que hagan lo que hagan, o no hagan lo que no hagan, les llevará al mismo punto, indefectiblemente.
Yo no se si esto será así o no, lo que si os puedo decir es que, desde el punto de vista psicológico, esa “visión determinista” nos puede llevar a la inmovilidad y pasividad más absoluta, por no hablar de la insatisfacción, frustración, depresión, indefensión y desesperanza que las pueden acompañar.

Yo os planteo la siguiente opción:
Aceptar el hecho de que hay cosas que no podemos cambiar, que hay cosas que, por mucho que nos empeñemos, “no van a salir como queremos”, del mismo modo que, por mucho que lo intentemos o nos rebelemos, va a haber cosas que sucederán, ocurrirán, pasarán, queramos o no, hay cosas contra las que, definitivamente, no podemos luchar.

Dicho esto, es nuestra responsabilidad y nuestro privilegio, hacer “todo” lo que podamos por vivir la vida que queramos vivir, aceptando, por supuesto, los baches y obstáculos que nos encontremos en el camino.

Habrá momentos en que lo más “óptimo” sea dejarse llevar por la corriente, y otros en los que, lo “mejor” para nosotros/as será luchar con uñas y dientes.

¿Cómo saber “qué toca” en cada momento?

Pues como dice la Oración de la Serenidad:

Señor (Dios, Alá, Buda, Universo,…), concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar,

valor (fortaleza) para cambiar las que puedo cambiar

y sabiduría para reconocer (entender) la diferencia”.

Acerca de Cristina

Psicóloga Colegiada Torrejón de Ardoz
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