¿Me volveré a enamorar?

¿Sabéis esa sensación…?

Esa sensación casi de irrealidad, de película de ciencia ficción que no consigues creerte, porque es tan sublime, que no puede ser verdad, en la que sientes que, como dice Luz Casal: “toco el cielo con la manos”.

Yo lo llamo: “Caminar sobre las nubes“, porque es algo tan extraordinario, que no parece de este mundo.

Cuando lo sentimos por primera vez es… ¿qué puedo decir?
Las palabras se me quedarían cortas.

Por algo, no me canso de decir que:
“Lo que mueve el mundo, es el amor”.

Pensarlo bien.

¿Qué os ha movido para hacer las “mayores locuras” en vuestras vidas?
¿Qué os ha propulsado al séptimo cielo, a “otro nivel”?
¿Qué ha sido capaz de hundiros en la más profunda de las miserias?

Más aún:
¿Qué os hace colaborar con una ong o donar dinero o material escolar o alimentos a un colectivo determinado?
¿Qué os hace “ceder” vuestro postre a otra persona?
¿Qué os hace seguir adelante, aún cuando ya no tenéis fuerzas para hacerlo?

El amor, siempre es el amor.

¿Será por eso que le damos tanta importancia?
¿Será ese el motivo por el que, sin él, sentimos que nos falta algo, absolutamente primordial, sin lo que no podemos vivir?

El amor está en todas partes, absolutamente en todas.
Y es que hay “muchos tipos de amor”, muchísimos, más de los que podáis imaginar.

Creo que, “estamos hechos para amar“.
El qué o a quién, ya es otro tema, pero es amor.

Lo que esa “capacidad de amar” que tenemos puede llegar a conseguir, lo que nos puede llegar a hacer sentir y hacer, sólo puedo calificarlo como “magia”.

Y, ¿sabéis que es lo mejor?

Que esa capacidad, “nuestra capacidad de amar”, no desaparece.
No importa cuántas veces nos rompan el corazón, cuántos desengaños tengamos, cuántas desilusiones, cuántas historias malogradas, cuántas decepciones, cuántas traiciones, cuántos dolores lleguemos a sentir en nuestro corazón o cuántas veces nos repitamos y tratemos de convencernos de que eso tan “milagroso” no va a volver a pasarnos.

“Nuestra capacidad de amar”, siempre está ahí.
Nadie puede llevársela, nadie puede arrebatárnosla.

¿No me creéis?

Cuando nos enamoramos por primera vez, y se acaba, sentimos, creemos, pensamos y tenemos la certeza, con cada fibra de nuestro ser, de que eso, eso tan increíble, nunca volverá a ocurrirnos, no volveremos a sentirlo, porque no puede haber nada igual y menos aún, creemos que pueda existir la posibilidad de que seamos tan afortunados, de que se repita más de una vez.
Como si con esa “partida”, se hubiera ido el “amor” de nuestras vidas, para siempre.

Sin embargo, con el tiempo, descubrimos, que es posible volver a sentir amor, puede que no con esa misma intensidad, al menos al principio, pero poco a poco, ese músculo que es nuestro corazón, vuelve a latir, vuelve a sentir.
Y, como buen músculo que es, cuanto más lo entrenamos, más es capaz de sentir.

¿En qué consiste ese entrenamiento?

Lo primero y fundamental, amaros a vosotros mismos, con toda intensidad y plenitud.
Dedicar tiempo, cariño y esmero, como lo haríais para “conquistar” o “enamorar” a alguien, a conoceros a vosotros mismos, ya que cuanto más os conozcáis, más capaces seréis de hacer por vosotros mismos todas y cada una de esas cosas que os hacen felices.
El objetivo final es: “enamoraros de vosotros mismos“.
Si, habéis leído bien.

¿Os parece egoísta o ególatra o autocomplaciente?
Decirme una cosa: ¿cuál va a ser y es la relación más importante que vais a tener en vuestras vidas?
La relación más importante que vais a a tener, en vuestras vidas, es con vosotros mismos; es la única relación que podéis tener la seguridad que durará, toda la vida.
Si tenéis una relación saludable y amorosa con vosotros mismos, podréis amar a los demás de una forma saludable y amorosa, tan importante o más que eso, sabréis cuál es el amor para vosotros, qué queréis y qué no queréis.

Es por este motivo que, se suele decir, que no puedes querer a nadie si no te quieres a ti mismo.

Lo segundo es aceptar que, tal vez, no os volváis a enamorar otra vez que, tal vez (sólo tal vez) no encontréis a esa persona con la que compartir vuestras vidas y vuestro amor.
Tal vez este punto os parezca contradictorio, pero tiene su sentido.
Es la manera de desterrar las expectativas, de ir “a la caza con desesperación”.
Ya os explique lo frustrante que puede ser buscar pareja y qué hacer, buscarla o no.

El tercer punto del “entrenamiento” consiste en amar todas las cosas y a todas las personas, abriendo vuestro corazón con alegría y entrega, a la fabulosa experiencia que es amar, que es vivir.
Empezar por cosas pequeñas: las flores, la sonrisa de un niño, la persona que te cede el asiento en el autobús, la casa ordenada y recogida, el amigo que te escribe para ver cómo estás, la llamada de alguien que te echa de menos, un pastel recién hecho, la ducha tibia que te das cada día, la comida rica que comes hoy,…
Cuando tienes “amor en tu corazón” se produce una especie de “efecto llamada”.
Podéis creerme o no, reíros como le pasó a una de mis pacientes recordando el libro de “El Secreto”, pero, sea cierto o no…
¿Qué queréis albergar en vuestro corazón?
¿Amor o resentimiento?

Caminar sobre las nubes es posible, más de una vez en nuestras vidas, incluso.

Te puedes “volver a enamorar”, con más intensidad incluso que la primera vez, sintiendo y experimentando algo, que jamás llegaste tan siquiera a imaginar o soñar, con ese entusiasmo infantil de quien vive algo, por primera vez en su vida.

Cada vez que nos enamoramos, en cierto modo, es como si fuera la primera vez, porque es la primera vez con esa persona, con esa situación, con esas circunstancias, con tu “yo” de ahora.

Caminar sobre las nubes es una de esas cosas que hace que “la vida valga la pena”.

Ese sentimiento de que todo es posible, que no hay límites, de plenitud, alegría, felicidad, euforia, y paz y armonía, al mismo tiempo.
Ese cocktail explosivo nos propulsa, nos catapulta a conseguir y alcanzar lo más sublime de nuestras vidas y de nosotros mismos, saca lo mejor de nosotros.
Porque el amor, cuando es auténtico, cuando es sincero, desinteresado y puro, es mejor que la “pócima secreta” de Asterix y Obelix.
No hay nada igual.

¿Estáis en ese punto?
¿Caminando sobre las nubes?

Según lo he escrito he sonreído, esa sonrisa que se expresa con toda la cara, porque me hace muy feliz el pensar en esa felicidad y plenitud que debéis estar sintiendo.
Ahora, en este momento, sois capaces de cualquier cosa, absolutamente de cualquier cosa.
Utilizar ese gran poder que el universo os ha regalado y compartirlo, no habrá nada que no podáis conseguir.

Si, por el contrario, os encontráis en ese dolorosísimo momento en el que estáis “en proceso de des-enamoraros” o de hecho, ya ha ocurrido, os quiero decir:

¡Volveréis a amar!
¡Os volveréis a enamorar!

Acerca de Cristina

Psicóloga Colegiada Torrejón de Ardoz
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