Soy muy sensible…

¡Horror de los horrores!

¿Cómo puedes ir así por la vida?

Te van a hacer daño, ¿es que no te das cuenta?

¿En qué estabas pensando?

Si eres una persona sensible, no creo que sea la primera vez que oyes esto, en tu cabeza o fuera de ella…

Ser sensible no es ir con el corazón en la mano y entregárselo a la primera persona que pase cerca, a cambio de nada.

Ser sensible es ser más receptivo/a los estímulos.
Tiene que ver con nuestra capacidad de sentir, no es una predicción de lo que vas a sufrir.

Las personas “sensibles” son capaces de captar un extraordinario abanico de matices y experimentar uno aún mayor de sensaciones.

¿Sabéis cuál es el mayor riesgo que corre una “persona sensible”?
No saber que lo es.

A veces nos sentimos superados por las circunstancias, por nuestros propios sentimientos y emociones.
Tendemos a pensar que: “si me siento así, es por algo”.
Como si nuestros sentimientos y emociones fueran un mapa claro que constata ni más ni menos que una realidad evidente.

Sin embargo, lo cierto es que nuestra capacidad de sentir es un filtro que tamiza nuestras experiencias e interpretaciones de las cosas.

Podríamos decir que, cuando eres una “persona sensible”, todo lo sientes más.

Traducido: el dolor te va a doler más, el amor te va a enamorar más, la alegría va a ser más intensa, rozando la euforia…
Aunque lo que tienes delante, lo que estás viviendo, lo que estás experimentando no sea “estímulo suficiente” para elicitar esa respuesta.

Teniendo esto en cuenta podré “relativizar” lo que estoy sintiendo y ser consciente de que yo mismo/a estoy “poniendo” un extra en esa experiencia que estoy teniendo.

Por lo que, si tengo un “subidón” o un “bajón” tremendo, sabre que, es posible al menos, que eso que está pasando “no sea para tanto” y sea yo quien está introduciendo esa intensidad, o al menos parte de ella.

Más aún, os diré que mi capacidad de sentir, es sólo mía, nadie puede llevársela consigo.

Cada persona “siente” de forma diferente, y esa forma está influenciada por muchísimos factores.
Según nos vamos conociendo a nosotros/as mismos/as, vamos identificando cada vez con mayor precisión qué nos está influyendo en un momento dado.
Pero no solemos contemplar todos los factores aún así, ya que, las personas estamos en constante cambio y evolución, y lo que nos afectaba e influenciaba ayer, hoy lo hace de una forma diferente y, a veces (muchas de ellas, en ocasiones), no somos conscientes de tales cambios, aunque tener por seguro que los acabaremos viendo, más tarde o más temprano.

Por ejemplo: que yo me enamore hoy (ni ayer ni mañana) tal vez dependa de (además de lo evidente): mi momento actual, mis experiencias cercanas, las experiencias recientes que otros/as han compartido conmigo, las películas que he visto en la televisión en los últimos días, las novelas que he leído, las historias que me han contado, las ganas que tengo hoy de enamorarme, mi situación actual en el trabajo, la situación sentimental de mis amigos/as más cercanos/as, la época del año, los sueños que he tenido, etc.

La capacidad de sentir es un regalo que nos ha hecho la naturaleza.

No lo maldigas, no te rebeles, no te asustes, no hay por qué tener miedo.
Como ya hemos visto, además, aceptarnos a nosotros/as mismos/as tiene un impacto directo en nuestra autoestima.

Trata de entenderlo, de entenderte y disfruta todas las oportunidades, experiencias y los regalos que esa maravillosa capacidad va a regalarte, porque van a ser muchos.

Podrás llegar a la gente de una forma más profunda, más comprensiva, más completa, podrás experimentar cosas que escapan incluso a tu imaginación, vibrarás, te emocionarás, incluso el nerviosismo te parecerá que tiene otro alcance, otra “intención”, otra oportunidad.

Tienes un viaje apasionante por delante.
¿Preparado?
¿Preparada?

Acerca de Cristina

Psicóloga Colegiada Torrejón de Ardoz
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