Encender la luz

Es lo que hacemos cuando estamos asustados por una sombra en la pared o un ruido inesperado, es lo que hacemos cuando creemos ver un “fantasma”…

Más aún, es lo que hacemos cuando empezamos a hacer terapia.

Nos asusta abrir “la caja de Pandora”, pero no nos damos cuenta de que vivimos en tinieblas.

Ya lo explicaba Platón con su “mito de la caverna”.
Vivimos en un mundo de sombras, en el que sólo vemos los reflejos de la “realidad”.

Y nos asusta encender la luz, ver qué hay detrás…
Aunque en realidad está delante.
Es ver “el objeto” que está proyectando la sombra.

Tomar conciencia de qué pasa es el primer paso.
Como es famosamente conocido en “Alcohólicos Anónimos”, reconocer que hay un problema y cuál es ese problema, es el paso determinante en el “proceso de cambio”.

Hay cosas que nos asusta decir en voz alta, sin embargo, es la anticipación de lo que podría pasar lo que nos asusta tanto, ya que en realidad cuando lo hacemos, cuando decimos la cosas de viva voz, encendemos la luz, y vemos que “no hay fantasma”.
La frase más repetida cuando esto ocurre suele ser:
“¡Que peso me he quitado de encima!”

Mientras vivo en la ignorancia, en las sombras, no veo qué pasa, no se qué ocurre, y en consecuencia no puedo saber qué hacer, ni cuándo ni cómo.
No puedo solucionarlo ni tomar medidas.

Cuando enciendo la luz, empiezo a ver con “claridad”.
Es posible que me lleve un tiempo ver la “realidad” en toda su dimensión, profundidad y complejidad, pero lo que es seguro es que “empiezo a ver”.

Por eso, en mi opinión, abrir los ojos y hacer terapia siempre es buena idea, no importa el momento en el que te encuentres, ni qué haya pasado o cuanto creas que ya te conoces y hayas trabajado en ti mismo/a.

¡Enciende la luz!

Acerca de Cristina

Psicóloga Colegiada Torrejón de Ardoz
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