“Hacer las cosas de otra manera”

Estoy segura de que os suena la célebre frase de Albert Einstein:
“Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados”.

Pero esa es la naturaleza humana, tendemos a “hacer las cosas de la misma manera”.

Somos “animales de costumbres”, y eso nos permite automatizar muchos procesos, que de ese modo no requieren nuestra “atención consciente”.

Esta capacidad que tiene el ser humano nos permite “liberar” recursos intelectuales y atencionales que poder focalizarlos en otros aspectos y procesos.
Motivo por el que somos capaces de “hacer más de una cosa a la vez”.

Sin embargo, en ocasiones, la automatización de esos procesos hace que “nos perdamos cosas”, y es uno de los motivos por los que el Mindfulness recomienda practicar ejercicios como el que os voy a contar a continuación:

Después de 16 años conduciendo, este verano, por primera vez, he conducido en el lado contrario al que suelo hacerlo.
Si bien imaginaba que el mayor reto era coger la primera rotonda, y que después de eso, “todo iría bien”, he de decir que me sorprendió muchísimo que conducir el coche fue bastante más sencillo de lo que yo pensaba, por supuesto que con la mano derecha le dí algún manotazo a la puerta del coche buscando la palanca de cambios, pero lo que realmente más me costó fue circular: mantenerme en el centro del carril, tomar las rotondas en el sentido de las agujas del reloj, girar a la derecha colocándome en el carril izquierdo, etc.

El conducir “de otra manera” me permitió vivir la experiencia de una forma completamente distinta, apreciando, nuevamente, detalles que, en cierto modo, habían quedado olvidados, convirtiéndolo en una “experiencia nueva”.

¿Cuál es el motivo?

Muy sencillo, tras 16 años, haciendo “lo mismo” y “de la misma manera”, mi cerebro tiene esos procesos totalmente “automatizados”.
Recuperar el “control consciente” (hacerlo prestando atención a cada acción y detalle) es un requisito fundamental para poder “hacerlo de otra manera”.

Reconozco que me generó tensión muscular y algo de nerviosismo, en cierto modo, “estaba alerta”, pero, al mismo tiempo, me pareció fascinante la experiencia, porque me dí cuenta de que:

  • No importa el tiempo que lleves haciendo algo, puedes hacerlo de otro modo, y adaptarte a ello, mucho más rápido y más fácilmente de lo que imaginas.
  • Esa nueva experiencia te enriquece, te aporta nueva información, nuevos datos, nuevos detalles, incluso puede que un nuevo enfoque.
  • Nuestra capacidad de adaptación y aprendizaje es mayor de lo que imaginamos, muchas veces lo que ocurre es que no la usamos, no que no esté ahí.
  • La “costumbre” nos hace dar por sentado lo que sabemos, lo que somos capaces o no de hacer, incluso cómo funcionan las cosas… en cierto modo, alimentando nuestra “soberbia” y “matando nuestra curiosidad”.
  • Nuestra expectativa parece que “va por su cuenta”.
    Ya que suele ser la misma, “haciendo las cosas de forma diferente” que “haciendo lo mismo”.
    Tendemos a esperar los mismos resultados o resultados diferentes, respectivamente, aunque no tenga ningún sentido, desde un punto de vista lógico.
    Me parece fascinante y me hace pensar que esta “expectativa”, es posible que sea “inconsciente”, porque cuando “lo piensas fríamente” tienes claro que no se cumple ni cumplirá, ni lo uno ni lo otro.
  • Sobreestimamos o subestimamos (según el caso), los resultados que vamos a obtener.
    Porque, al hilo de lo anterior, ahí estaba yo (la primera), pensando, en el fondo, que iba a poder conducir el coche y llevarlo, igual que siempre.
  • Nuestras predicciones, en consecuencia, “están un poco cogidas por los pelos”.
    Si eres consciente de ello, podrás recalcular ruta mucho antes 😉
  • La tensión muscular, el estrés, la ansiedad, pueden ser reflejo de que estamos haciendo las cosas de una forma nueva, no necesariamente que haya ni un peligro ni una amenaza, solamente que necesitamos tener nuestros recursos atencionales “a tope”, para que no se nos escape nada.

Así que mi recomendación de hoy es:

“Hacer las cosas de forma diferente y prestar atención a cada detalle, siempre hay algo nuevo que podemos aprender y disfrutar”.

Acerca de Cristina

Psicóloga Colegiada Torrejón de Ardoz
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