¿Buscar pareja o no buscarla? – Parte 2

La primera parte acaba con una pregunta…
¿Qué hacer?

Aquí tenéis algunas respuestas 😉

Primer punto: aceptar que las cosas son como son.
Como me decía mi psicóloga hace años, difícilmente vas a poder “jugar”, si no aceptas “las reglas del juego” primero.
Teniendo claro que “por mucho que yo haga” eso no me garantiza conseguir lo que quiero, aunque desde luego si hará que sea más probable; me quitaré un peso de encima y me ayudará a ajustar expectativas, quitándome de la cabeza todas esas ideas de “incompetencia” y “falta de valía”, de las que os hablaba más arriba, que no sólo no son ciertas, sino que no me van a ayudar a tener una relación más saludable conmigo misma, ni con los demás.

Segundo punto: ¡cabréate!
Si, ahora toca cabrearse, porque lo siguiente será aceptar el hecho de que, tal vez, sólo tal vez, “no encuentres a ese alguien especial”.

Ya se, ya se, es descorazonador, derrotista y deprimente, y no queréis ni planteároslo.
Lo entiendo.

Sin embargo, aceptar esta opción (que no es otra cosa que una opción, porque, para bien o para mal, ninguna tenemos bola de cristal para saber qué pasará, ni cuándo, ni cómo, ni en qué forma), te libera.
Te libera de entrar en cada bar, en cada autobús, en cada tienda, en cada supermercado, en cada librería, en cada consulta del médico, en cualquier lugar que te puedas imaginar, y en los que no, también, buscando, con el radar puesto y activado, ese “elegido” o “elegida” para ser tu pareja y el amor de tu vida.

Llamarme exagerada, pero vosotras y yo sabemos, que eso pasa, que no nos gusta, que no lo queremos reconocer, que nos hace parecer desesperadas y un poco “psicópatas”, a los ojos de los demás, e incluso ante nuestros propios ojos, pero pasa, ocurre.

No es, ni más ni menos, que las ganas que tenemos de vivir un gran amor, una gran historia de amor, de esas que te hacen sonreír hasta que te duela la cara y sentir tanta alegría en el corazón que vayas paseando por encima de las nubes, como si de un anuncio de compresas de los de antaño se tratara.

¿No sería estupendo dejar de dedicarle tanto tiempo y esfuerzo a algo que no depende ti, o al menos no sólo de ti, e invertirlo en vivir y disfrutar?

Ya os he dicho en alguna ocasión: “expectativas bajas, éxito asegurado”.
Si a eso le sumamos el estar con los ojos bien abiertos, sin desgastarnos en una búsqueda sin sentido, invirtiendo nuestro tiempo en todas y cada una de esas cosas que queremos vivir, con todas y cada una de las personas que tenemos en nuestras vidas y con las que queremos compartir nuestro cariño y afecto, viviremos y disfrutaremos la vida, en toda su grandiosidad.

¿Con pareja o sin ella?
Creerme, soy muy consciente de que “las cosas” en pareja se viven, se disfrutan y se experimentan de “otra manera”, llegan a un “nivel de intensidad y profundidad”, por decirlo así, muy distinto, ya que las emociones en juego lo son también.
Cuidado, no digo que sea mejor ni peor, sólo digo que es diferente y algo que todas, en algún momento o en muchos momentos, queremos vivir y experimentar (al igual que les pasa a los hombres, tenerlo claro).

El tiempo dirá pero, creerme, toda esa “ansiedad” y “frustración” por no encontrar pareja y por el desgaste que produce estar en el modo “búsqueda activa” (a través de los medios que sean) no os van a ayudar nada más que a “espantar” a las personas con las que os encontréis (se que suena duro y tal vez injusto, pero así es), más aún, no estáis siendo vosotras mismas, sino el producto de la desesperación y la tristeza.

Por favor, no os hagáis eso a vosotras mismas.
¡Sois mujeres maravillosas y excepcionales, todas y cada una de vosotras! (Y a vosotros, hombres, os digo exactamente lo mismo).

Que no hayas “tropezado” aún con esa persona especial, que conecta contigo, te quiere tal y como eres, te ve realmente como persona y comparte su intimidad y complicidad contigo, es sólo cuestión de tiempo, de suerte, azar, destino, no lo sé.
Lo que si se es que “pasa cuando tiene que pasar” y que por muy “perro verde” que creas que eres y por muy difícil (tirando a “misión imposible”) que te parezca que pase, pasará, y cuando lo haga, será extraordinario.
Mientras tanto… ¡Disfruta! ¡Hay tanto por hacer y por experimentar! ¡Y tantas personas con las que compartirlo!

Acerca de Cristina

Psicóloga Colegiada Torrejón de Ardoz
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