Lo que quiero…

Se suele confundir con “lo que necesito” y más aún, con “lo que es bueno para mí”.

Cuando no consigo lo que quiero, suelo tener una pataleta, según cómo sea “mi niño/a interior”, más o menos intensa.

Cuando no tengo en cuenta lo que necesito, me acabo encontrando en una situación en la que pesa tanto lo que “me falta”, que no puedo concentrarme en otra cosa. Me faltan cuidados, me falta alimentación saludable y salud, en general, me falta afecto, me falta ocupación, me falta compañía, me falta…

Y como habréis experimentado, seguramente, por vosotros/as mismos/as en alguna ocasión, rizamos el rizo, y nos convencemos de que “necesitamos algo”, para así “poder hacer lo que queremos”, sin sentirnos “culpables”.

Cuando no hago lo que es mejor para mí, y sólo me concentro en lo que quiero, aún incluso cuando tengo en cuenta lo que necesito, mi perspectiva de futuro se reduce considerablemente, ya que sólo estoy teniendo en cuenta las gratificaciones inmediatas, y con lo que necesito, lo único que consigo es “ir apagando fuegos”, pero no un plan de futuro ni un proyecto vital que tenga sentido y continuidad para mí.

Acerca de Cristina

Psicóloga Colegiada Torrejón de Ardoz
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