Hacer el Avestruz

“Esconder la cabeza cuando algo nos asusta o no queremos enfrentarnos a ello, esperando que así pase sin perjudicarnos o dañarnos”.

Cierto es que, ya Confuncio decía que a veces lo más difícil de hacer es… ¡No hacer nada!

No significa que sea la mejor opción para enfrentarnos a lo que está ocurriendo pero es cierto que, en ocasiones, será la opción psicológicamente más flexible y adaptativa.

En cualquier caso, como os digo siempre, ser cariños/as y comprensivos/as con vosotros/as mismos/as (también con los/as demás, sería un gran regalo para todos/as), tener en cuenta que hay motivos muy diversos por los que alguien actúa así (incluidos vosotros/as mismos/as): miedos, luchas internas, desconocimiento, aprendizajes previos, traumas, y un largo etcétera; pero, sea cual sea la razón, tiene que ver con la persona que toma la decisión, no con la que “sufre” las consecuencias por decirlo así (en la gran mayoría de los casos).

En las fobias (miedo desproporcionado e irracional a algo o a alguna situación), sabemos que cuanto más evitamos enfrentarnos a eso que nos asusta, más grande se hace el miedo y más difícil es que nos enfrentemos a ello, en el presente y en el futuro.
Dicho de otro modo, el miedo acaba gobernando nuestra vida y nuestras decisiones.

¿Es eso lo que queréis?

No me entendáis mal, es cierto que cuando el miedo nos desborda, se pone en marcha lo que conocemos como “la reacción de lucha o huida”, y en ese momento, es muy difícil de gestionar.
En lo que tenemos que concentrarnos es en aprender y desarrollar estrategias y habilidades que nos permitan enfrentarnos a lo que nos da miedo.

¿Quieres saber cómo?

 

Acerca de Cristina

Psicóloga Colegiada Torrejón de Ardoz
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