Odas a la dependencia emocional

A menudo confundimos romanticismo con dependencia emocional.

Confundimos “te quiero” con “te necesito“.

Y escuchamos una canción que dice “…sin ti no soy nada…” y creemos que no hay mayor declaración de amor posible.Dependencia

¿Queréis otros ejemplos?

Barry manilow: I can’t smile without you.

Barry White: You’re the first, the last, my everything.

Bien, qué significa esto exactamente, a nivel psicológico:

  • Que estamos incompletos hasta que no amamos y alguien nos ama (ya en otra entrada hablamos de la media naranja).
  • Siguiendo este primer punto, en consecuencia, “necesito” amar y que me amen sino, digámoslo claro: la vida es un infierno y yo, un/a paria social y emocional. Hay que decir que tenemos que contar con que no es sólo la incidencia que tiene en esto lo que yo piense y/o sienta, también es mi entorno, y puede que en esto refuercen esta creencia.
  • Hacer responsable al otro de nuestros sentimientos (aquí hablamos del amor, en otra entrada de este blog hablaremos de los celos en este mismo sentido), de nuestras emociones es el primer paso para desconectar de quiénes somos y de nuestra felicidad. En consecuencia, ya tenemos billete directo sin escalas a la infelicidad, a la frustración, al rencor y a la insatisfacción vital.
  • Más aún, no voy a saber cómo me siento o qué quiero, hasta que el otro no me lo diga. Que resulta que coincide con como me siento y lo que quiero, fenomenal, pero yo no soy la responsable con lo cual mi sensación de autoeficacia y competencia son inexistentes; que no coincide, empieza la montaña rusa de frustración, insatisfacción y rencor.
  • Si siento amor por otra persona, irremediablemente tengo que actuar en consecuencia. De este modo, justificamos cualquier comportamiento por absurdo, autoflagelante, dañino y, a veces, rozando en lo psicópata que se nos ocurra, sin plantearnos consecuencias ni si realmente está en consonancia con nuestros valores y/o lo que queremos.
  • Y hablando de consecuencias, una de las peores partes es para nuestra autoestima, como os podéis imaginar. ¿Qué valoración voy a hacer de mi mismo/a si sólo me quiero en la medida que otro u otros me quiera/n?
  • La dependencia no tiene nada que ver con el amor. Digo esto porque muchas veces he oido eso de… “No, si hablamos 20 veces todos los días porque nos echamos de menos y nos queremos muchísimo”.
  • Tampoco tiene nada que ver con la confianza. La confianza pasa por no necesitar saber qué hace tu pareja en cada momento. Al igual que en el caso anterior, si tenéis que hablar un par de veces por hora para poder respirar tranquilos/as… ¿Qué os puedo decir que no imaginéis ya?
  • Justificaciones excesivas: cuando una relación no está basada en la confianza, sino en el control férreo, hay que dar explicaciones de todo los tipos y colores. La consecuencia directa de esto es una inseguridad personal que nos llega a sorprender a nosotros/as mismos/as, ya que nos hace cuestionar cada decisión que tomamos (también las cuestionara el/la otro/a, ya que al compartir nuestro proceso de toma de decisión, abrimos la puerta a que el/la otro/a se involucre en él), y esperar el permiso o aprobación por la otra parte para poder actuar, demorando además nuestra toma de decisiones y quitándonos en consecuencia control y autonomía sobre nuestras propias vidas.
  • Culpabilidad: si ser tu mismo/a en tu relación de pareja, del modo o la forma que sea, te hace sentir culpable, si te ves a ti mismo/a diciendo más veces “perdón” o “lo siento” que “gracias” o “de nada”; es otra señal de alarma que tener en cuenta.
  • La dependencia emocional implica un patrón de comportamiento pasivo/sumiso que, llegado al extremo (y ocurre en más casos de los que podáis imaginar) puede desembocar en un maltrato físico, psicológico y/o emocional devastador.

Así que, si te ves identificado/a en alguno o varios de estos puntos, planteate que estás confundiendo el amor con signos de dependencia emocional, y que eso te está complicando y te va a complicar la vida.

Cuidado, no digo que no sientas también amor, pero lo estás enredando con una suerte de contrato de servidumbre que acabará borrando el amor y dejando sólo la obligación. Y tú y yo sabemos que esa no es la clase de relación que quieres, ni con otro/a ni contigo mismo/a.

En esta entrada no te voy a recomendar libros específicos porque, en mi opinión, se quedan cortos. La dependencia emocional es un patrón de conductas con unas emociones y sentimientos asociados que se han fraguado durante años en nuestro aprendizaje y en nuestras relaciones y que realmente es complicado de “desmontar”, así que el mejor consejo que te puedo dar es que te plantees un proceso de autodescubrimiento y cambio más profundo.

Si quieres más información sobre cómo abordar este proceso, ponte en contacto con nosotros.

Acerca de Cristina

Psicóloga Colegiada Torrejón de Ardoz
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