¡GRACIAS!

Aunque ya haya pasado el día de Acción de Gracias…

Nunca es tarde para hacer las cosas bien.
Y cualquier día, cualquier momento, es bueno para dar las gracias.

Así que, ahí voy:

Gracias a mis pacientes que me aportan muchísimo todos los días, enriquecen mi vida, me enseñan, me hacen cada día mejor profesional, mejor persona, me plantean nuevos retos, me hacen feliz en una palabra y disfrutar de mi trabajo, más aún si cabe.

Gracias a mi familia, que me quiere incondicionalmente, me apoya y me anima, aunque no entienda qué estoy haciendo o por qué lo hago.
Siempre están ahí, para todo, por todo y con todo, y siempre siempre les querré con todo.

Gracias a mis amigos y amigas que comparten conmigo mi vida, mis buenos momentos y mis malos momentos, mis alegrías y mis penas, que se implican en mis proyectos y me ayudan, que me quieren tal y como soy, que están siempre ahí, para las cañas y para las lágrimas, siempre compartiendo.

Gracias a la naturaleza, que es un regalo cada día y cuyas formas nunca dejo de descubrir y disfrutar con admiración y sorpresa.

Gracias a la vida, que tanto me da y que tanto me quita. Gracias a la vida en toda su plenitud.

Gracias al universo, por su complejidad, por sus intrincados entrelazados, por su curiosa forma de mostrarme el camino, por propulsar la energía que a todos nos conecta, de la que todos vemos y a la que todos alimentamos, haciendo que todo tenga sentido, que todo sea uno.

Gracias al amor, que no solo le da sentido a mi nombre, sino a todas y cada una de las cosas que hago en mi vida y que están en mi vida, es el motor que me guía.

Gracias al dolor, a la tristeza, al miedo, a la angustia y a la rabia, sin los cuales no sería quién soy, sin los cuales mi vida no sería tan plena como es, llena de sentido, tan feliz y tan sentida, experimentada y disfrutada.

Gracias a los y las que ya no están conmigo en cuerpo y que siempre están en espíritu, que forman parte de mí, y por los y las que sólo siento amor, admiración y agradecimiento, por haberme querido, por haberles querido, por haberles disfrutado, por haberles compartido y por haberles despedido, solo en parte, ya que siempre están conmigo.

Gracias a todas las personas que me han hecho daño, a las personas que se han reído a mi costa, gracias a las personas que me han engañado, gracias a las personas que se han burlado de mi, gracias a las personas que se han aprovechado de mí, gracias a las personas que me han mentido. Les doy las gracias especialmente a todas ellas, porque gracias a todas ellas, he podido aprender y sigo aprendiendo todo lo que necesito aprender para seguir avanzando, para sacarle cada vez más partido a la vida, para ser cada día más y más feliz, y por haberme enseñado a entender el dolor, la tristeza y la rabia, que tanto necesitamos todos, que tanto necesito yo, para ser, una vez más, pero nunca igual, quién soy.

Y por último, pero no menos importante, gracias a mi misma, por darme la oportunidad cada día de equivocarme, de enfadarme, de enrabietarme, de amar, de caer al suelo y de emprender el vuelo.
Gracias a mí misma por ser una optimista incorregible, con todas las emociones, buenas o malas, a flor de piel, disfrutando cada momento y sacándole el jugo hasta la última gota, por ver la luz al final del túnel, aunque de hecho no se vea nada.
Gracias a mí misma por no darme por vencida nunca, por quererme con todos mis defectos y lados oscuros, por tener tanta paciencia aunque yo diga que no la tengo y por aprender a aceptarme a mí misma.
Gracias a mi misma por enfrentarme a mis miedos, por luchar, luchar y luchar.
Gracias a mi misma por siempre querer más, más aprender, más entender, más atreverme, más intentar, más probar, y sobre todo, más de mí, para ser más yo, para disfrutarme más y para quererme más.

¡GRACIAS!

Acerca de Cristina

Psicóloga Colegiada Torrejón de Ardoz
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