5 Trucos para comer lo que quiero (de forma saludable)

Prohibir o prohibirse es absurdo.
No lo hagáis, no funciona.

Ahora bien, si que hay “trucos” que podéis usar para “limitar” lo que coméis y hacerlo de una forma más saludable:

1.¿Sabéis “eso” sin lo que no podéis vivir, “eso” que os encanta?
Seguir tomándolo, simplemente, comprarlo de una marca o de un establecimiento que os guste menos.
La idea es “no castigarse”, seguir tomando lo que queremos, de modo que la sensación psicológica no sea de estar “a dieta” ni de estar restringiéndose nada.
Así, no se producirá ansiedad, ni angustia, ni esa sensación de urgencia por comer algo, provocada por el deseo reprimido. Además, es posible que ahorréis algo de dinero, si se trata de un producto menos conocido o barato 😉

2. ¿Queréis comer algo dulce?
Por supuesto, adelante, sólo tener en cuenta una cosa.
Los alimentos ricos en calorías y azúcares suelen estar ya preparados y al alcance de nuestra mano, simplemente para abrir y consumir, eso hace que la “recompensa” sea muy fácil de conseguir, y justo además en el momento en el que la deseamos. El resultado suele ser que, cuando la bolsa o el paquete (de lo que sea) se ha vaciado, es cuando me doy cuenta de “todo” lo que he comido… pero entonces ya es tarde.
Mi recomendación: hacer vuestros propios dulces.
Serán más sanos y, probablemente, tendrán menos calorías, siendo su sabor mucho más natural y rico.
Más aún, no satisfaréis el deseo en el mismo momento, de modo que tendréis más “control” sobre lo que coméis y cuando lo coméis.

3. Si os vais a dar un capricho, aseguraros de no tener hambre.
Me explico: si tengo hambre (igual que si tengo sed) y empiezo a comer un alimento rico en calorías y azúcares, no pararé hasta “saciarme”, de esta manera lo convertiré en un alimento “esencial” cuando debería ser un alimento de uso ocasional, ingiriendo un importante número de calorías.
Comeros una ensalada, un segundo y una pieza de fruta. Si después os sigue apeteciendo “ese capricho”, adelante, comeréis mucho menos que si empezáis por él.

4. Cuando os apetezca (por no decir que “os entre el ansia”) de comer algo, tratar de demorarlo, no lo comáis inmediatamente.
Inicialmente os recomendaría que lo retrasarais unas horas (a ser posible, y sobre todo si se trata de un alimento rico en azúcares, consumirlo antes de ir a hacer algo de ejercicio, sea caminar, nadar, o alguna actividad que tengáis planificada), progresivamente podréis retrasarlo cada vez más, incluso días.
La idea, una vez más, es que no “respondáis” al deseo inmediatamente.

5. Elegir alimentos integrales, como pauta general.
No sólo su índice glucémico es menor, con lo cual su impacto también, sino que además a nuestro organismo le cuesta más tiempo asimilarlos y digerirlos, con lo que el aporte de energía será más progresivo y la sensación de saciedad también (tardaremos más tiempo en tener hambre).

Acerca de Cristina

Psicóloga Colegiada Torrejón de Ardoz
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