¿Qué quieren las mujeres?

Ni nosotras mismas lo sabemos…

Buscamos la “combinación perfecta”, esa que no existe y que no lleva más que a la frustración.

Ese “supuesto hombre o mujer perfecto/a” cuya imagen no se sostiene ni en nuestra mente, cuya descripción es tan enrevesada que nos cuesta ponerla en palabras.

Ya no digamos que sea coherente y realista.

Parece que “vamos a la compra” con nuestra lista bien preparada… La lista (porque si, hay una lista, aunque no lo reconozcamos) es interminable y absurda, y contiene muchos más “productos” de los que nosotras tan si quiera podemos “meter o querer en nuestro carro”.

Los “supermercados” de hoy en día se han multiplicado por docenas: Tinder, Badoo, Meetic, eDarling, bares, bibliotecas, discotecas… Hay para todos los gustos y colores.

Porque si, en mi opinión, hemos cosificado (hombres y mujeres) las relaciones y a las personas, y pensamos que en el super encontraremos justo eso que buscamos, como si la realidad no fuera compleja y extraordinaria por sí misma, y tuviéramos que idear un “producto” (en este caso, sería una persona) que sea el “adecuado y deseable” para “todos los públicos”.

Al final, todas decimos que queremos lo mismo…
“Alguien normal”…

Pero no, ese no, es que “es demasiado normal”, “tirando a aburrido”.

Ese otro… “es demasiado guapo”…

Nos engañamos pensando que una lista nos “asegurará” el éxito, que de esa manera “no cometeremos errores” y nos garantizaremos “encontrar” a la persona perfecta. Nos da cierta sensación de control.

Pero la dichosa lista lo único que consigue es aumentar nuestra ansiedad, hacernos estar hiper-vigilantes y frustradas, juzgar a los demás, no tomarnos tiempo para conocer a la persona que tenemos delante, estar tristes, ansiosas, decepcionadas, enfadadas con el mundo y con los hombres o mujeres, porque no es realista una concepción así.

Una persona va mucho más allá de una lista.

De hecho, es muy posible que lleguemos a encontrar a alguien con quien ni si quiera habíamos soñado, que nos sorprenda y embriague hasta tal punto que súbitamente entendamos las gilipolleces que hemos estado haciendo, pretendiendo controlar algo que no se puede controlar y jugando a ser Dios, tratando a las personas como objetos que satisfagan nuestras necesidades, en lugar de hacernos cargo nosotras mismas de ellas.

El secreto, por tanto, es: “¡Tener los ojos abiertos!”

Os podría hacer todo un análisis pormenorizado y generalista de qué nos gusta, qué no, que queremos (supuestamente) y que no; os aseguro que no sacaríamos nada en claro, porque al final, quien te gusta, te gusta, quien te enamora, te enamora, y no hay más.

No hay explicaciones razonables, ni interpretaciones inspiradas, ni fórmulas secretas.

Así que, yo te recomiendo que te ocupes de ser tú mismo, de ser tú misma, porque cuando encuentres a esa persona con la que conectas al instante, que te ve tal y como eres, que te ama, admira y acepta con todas tus partes, créeme, será tal la onda expansiva del “choque de planetas”, que lo que buscabas o no, lo que buscaba la otra persona o no, lo que quieres o no quieres, lo que la otra persona quería o no quería, el por qué ha ocurrido o el cómo, te importará un comino.

Acerca de Cristina

Psicóloga Colegiada Torrejón de Ardoz
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