El “buen amor”

Tal vez pueda parecer exagerado, suele sonar así cuando no lo has experimentado por ti mismo.

Creemos que esta sobrevalorado, puede que precisamente porque nos da mucho miedo, rabia y vergüenza reconocer, que todavía no lo hemos sentido.

Al fin y al cabo, eso significa admitir que nos falta algo, que tenemos algo realmente importante “pendiente”, algo que no depende de nosotros… ¿o si?

¿Quien ha dicho que tenga que ser el amor de otra persona?

No podéis llegar ni a imaginar el auténtico poder que tiene amarse a uno mismo.

El amor en estado puro, no viene de fuera, está dentro de nosotros y es una fuente inagotable, nuestro recurso mas preciado, sin lugar a dudas.

Solo que no sabemos que esta en nosotros, que vive en nosotros.

No tenemos que buscarlo fuera, es una búsqueda inútil, no lo encontraremos.

Aprender a verlo e identificarlo en nosotros nos permitirá reconocerlo en otros cuando lo encontraremos.
Así aprenderemos a elegir.

Que no lo sientas ahora, no significa que no esté ahí, solo hay que alimentarlo, que potenciarlo, que practicarlo, entonces florecerá.

A veces, tenemos la gran fortuna de experimentarlo, de vivirlo, “de fuera hacia dentro”, y lo utilizamos como modelo, para interiorizarlo y hacerlo propio, pero esa es solo una de las maneras posibles.

Puede que lo descubramos en otras personas que se lo procesan a si mismas y resplandecen al hacerlo, llamando nuestra atención.
Es otra opción posible.

Pero no me digas que la sola idea, leyéndolo aquí, no resulta ya atractiva.

¿Os imagináis?

Un amor que te cuida y te mima, te apoya y te encumbra, para llegar mas alto, mas arriba, donde nacen tus sueños.

Un amor incondicional, que puede que nadie haya podido o sabido darte hasta ahora, pero al que no por eso tienes que renunciar.

El genuino amor, la seguridad que infunde, la perspectiva que te da de ti mismo y de la vida, definitivamente, lo cambia todo.

¿Imaginas mirarte al espejo y que no haya un solo pero, ni un solo reproche, ni un solo cambiaría esto o aquello, pondría aquí o quitaría allá?

Pues ese poder esta en tus manos.

Es muy agradable vivirlo y sentirlo de fuera a dentro, pero no es necesario que ocurra en esa dirección.

De hecho, cuando pasa en esa dirección, pareciera que si la persona se va, todo ese amor se irá con ella.

Los demás son espejos en los que nos miramos, es innegable, pero el reflejo que nos devuelven no siempre es claro, positivo o nutritivo, y en primera instancia depende de nosotros mismos.

Mira dentro primero y plantéate si quieres hacer esto por ti, quererte bien, darte lo que necesitas y empezar a presentarte al mundo desde ahí.

En realidad, si lo pensamos, en muchas ocasiones es algo que hacemos por los demás, y mas que gustosos, nos llega de alegría.

Dar amor a una persona extraordinaria que vemos que, por muy diversos motivos, no ve en si misma lo que nosotros vemos en ella.

Y de hecho nos duele, nos duele profundamente ver que esa persona se trata a si misma con dureza, con poco cariño, con crueldad en ocasiones.

Tal vez no ha tenido la oportunidad de que la quieran bien, tal vez la han convencido, con el tiempo y el incesante machaque diario, de todas y cada una de esas cosas que se echa en cara, por las que se condena, se juzga y que puede que no se perdone a si misma.

Y eso nos duele aún más, ¿como alguien puede hacerle eso a otra persona, nos preguntamos?

No cesamos en nuestro empeño de hacerle ver a esa persona lo que nosotros estamos viendo, y no vamos hacerlo.

¡Muy bien! Eso es querer bien, no dejes de hacerlo.

Ahora decide también dirigir ese extraordinario e incalculable amor hacia ti mismo, no sólo tu te beneficiarás de ello, serás un modelo inestimable para otros.

La capacidad ya está en ti, una vez más, se trata de practicarla, y en este caso también, dirigirla y focalizarla, en ti.

Recorre tus heridas, tus cicatrices, no tengas prisa.
Ve con cuidado, con mimo, con detalle.
La tarea lo merece, es tu vida, eres tú, viviendo feliz, quitándote las cargas que ya no te sirven, que ya no te valen más, que no necesitas.

Cuando una persona así, una persona como tú, llegue a tu vida, ahora si sabrás reconocerla, elegirla y, juntos, crecer aún más.

Acerca de Cristina

Psicóloga Colegiada Torrejón de Ardoz
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