Tomar una “mala decisión”…

Decidimos en base a la información que tenemos disponible, y tomamos la opción que creemos mejor, en ese momento.

Teniendo esto en cuenta, no creo que sea posible tomar una “mala decisión“.

Después, las cosas salen como esperábamos o no, pero eso no podemos saberlo, hasta que no actuemos y veamos cuáles son los resultados.

Una vez que vemos las consecuencias de nuestra decisión, tal vez podamos “valorar”, “juzgar”, si ha sido una “buena decisión” o una “mala decisión”, pero sólo a posteriori podremos saberlo.

Aún así, como os digo, se tratará de una valoración, de un juicio, y como tal, sólo puede ser parcial y dependiente de la perspectiva de quien lo mire y valore.

Como se suele decir: “A toro pasado, todo se ve muy claro”.

No somos videntes, no podemos saber cómo van a salir las cosas, qué resultados van a tener, cómo nos van a afectar, a nosotros, y a los demás.

En cierto modo, y con respecto a ciertas situaciones, podemos tener una idea, más o menos clara, de “por dónde van a ir los tiros”.

Sin embargo, siempre debemos tener en cuenta que hay una parte importante que escapa a nuestro control, que no podemos predecir ni calcular.

¿Qué podemos hacer, entonces?

Este último punto, casi os diría, que es el más importante.

Muchas veces nos vemos atrapados en la culpa cuando las cosas no salen como esperábamos y queríamos.
Nos flagelamos pensando lo estúpidos que hemos sido, nos martirizamos por no “haberlo visto venir”, nos devanamos los sesos tratando de volver al pasado y rehacer lo hecho, como si eso fuera posible, en un intento desesperado por subsanar “el mal” que hemos provocado.

¡No podemos saberlo todo!
Ser amables y comprensivos con vosotros mismos, si hubierais sabido que las consecuencias iban a ser funestas, no hubierais hecho o dicho, lo que sea que hayáis hecho o dicho.

Hay decisiones muy difíciles en esta vida, por no decir casi imposibles, que nos veremos en la encrucijada de tomar, sabiendo que, hagamos lo que hagamos, “pagaremos un precio”, alguien saldrá herido, con alguien “quedaremos mal”, alguien se ofenderá o disgustará o enfadará o preocupará.

Hay decisiones en las que, necesariamente, “algo vamos a perder”.

Decidir, por otro lado, elegir, siempre conlleva una pérdida.

Sin embargo, siempre hay una ganancia.
La ganancia es el control sobre nuestras vidas, ya que, al elegir, al decidir, tratamos de acercarnos a la vida que queremos vivir.

Aunque no siempre salga como esperamos, desde luego podremos tener la tranquilidad de saber que hemos hecho, todo lo que estaba en nuestras manos.

Aceptar la parte que se escapa de ellas, de nuestras manos, es uno de los aprendizajes más duros que tenemos que hacer en nuestras vidas.

Desde cuando tomamos una decisión sobre la educación de nuestros hijos a cuando decidimos saltarnos un semáforo o nuestra dieta, siempre hay consecuencias, nos guste o no.

Siempre esperamos lo mejor, puede que ese “mejor” sea que no nos pillen, o que no pase nada, y puesto así, parece infantil, lo sé.

Pero es importante que tengamos en cuenta que, hay ocasiones, en las que no encontramos la manera de justificarnos a nosotros mismos, de una forma racional y objetiva, por qué estamos haciendo lo que sea que estamos haciendo, y por infantil que sea el razonamiento, lo tomamos y nos vale.

Raramente dejamos las decisiones importantes que atañen a nuestras vidas al azar, en general, no somos kamikazes, pero también es cierto que, en no pocas ocasiones, no somos conscientes de las implicaciones y consecuencias de una decisión, aparentemente trivial.

La próxima vez que toméis una decisión, del tipo que sea, tener en cuenta que lo habéis hecho lo mejor que habéis sabido, creído y podido, en base a la información que teníais disponible, y aceptar con cariño y respeto, no sólo vuestra decisión, sino también vuestras limitaciones (todos las tenemos).

No hay fórmulas mágicas e infalibles, sólo podéis confiar en vosotros mismos y en vuestro “buen criterio”, en vuestra capacidad para, seguir adelante.

Acerca de Cristina

Psicóloga Colegiada Torrejón de Ardoz
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